Situación Aparto Suites Muralto
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Historia Aparto Suites Muralto
La visión de Aparto Suites Muralto que queremos transmitir a nuestros cliente
"Establecimiento de referencia en la zona centro de Madrid por su originalidad, innovación y nivel de satisfacción de los clientes”
Valores Aparto Suites Muralto
- Responsabilidad y Compromiso
- Entusiasmo
- Confort: Espacio, Ubicación y Comodidad
- Comunicación Fluída
- Atención al detalle
De la industria textil mexicana al turismo
La historia de la familia González está entroncada con México desde al menos el siglo XVII, de acuerdo con los documentos que atesora Dña. Carmen González en su casa familiar de Lerones. Entre sus antepasados se puede señalar a D. Ramón González Pérez, que emigró en 1802, reclamado por su tío el coronel Roque Pérez. Allí llegó a ser cónsul y regidor de su ciudad, pero las revueltas que se produjeron en el país, y que le afectaron muy directamente, le llevaron a volver a España. Con un capital de 5,5 millones de pesos, decidió instalarse en Sevilla, donde llegó a ser alcalde y diputado en Cortes por el Partido Liberal. Su hermano D. José, tuvo una trayectoria parecida. Tras pasar unos años en México, se reasentó en Cádiz como consignatario y más tarde en Sevilla, donde ejerció esta profesión y la de banquero.
Los antecedentes más próximos son los de D. Juan José González y D. Manuel González, tíos de los actuales dueños de Muralto, que fueron propietarios de una de las mayores industrias textiles de México, Rinbros. Procedían de las ramas modestas de los González que aún permanecían en el pueblo. Su padre era un ganadero que pretendió que alguno de sus hijos estudiasen e hiciesen carrera en España, pero, como en tantos otros casos, los familiares emigrados a México acabaron por atraerles hacia ellos. D. Ramón, bien acomodado, consiguió que emigrase D. Juan José, el mayor de la familia y éste, una vez asentado en el negocio del abarrote (tiendas de ultramarinos) como muchos de los cántabros que allí hicieron fortuna, convenció a su hermano pequeño.
Los intereses de la familia saltaron pronto de los abarrotes al plástico y a los juguetes y, finalmente, al sector textil, al participar en la empresa Rinbros, de la que pronto pasaron a controlar todo el capital. Rinbros controlaba la fabricación de hilados, de tejidos, la confección y la comercialización de las prendas, las cuatro patas del negocio, y estaba basada en unas teorías muy progresistas con respecto al papel de los trabajadores (los González, que tenían ideas avanzadas, consideraban que su empresa estaba socializada). Llegaron a tener 1.700 trabajadores, repartidos en cuatro fábricas y la suya era una de las principales compañías exportadoras del país.
En 1989, después del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, México se convirtió en un objeto de deseo para las multinacionales norteamericanas y los Hermanos González se dejaron seducir por una oferta tentadora para vender su compañía. El tiempo demostró que fue el mejor momento para hacerlo, porque posteriormente los inversores norteamericanos se retrajeron y México vivió un momento de convulsión económica que redujo el valor de su moneda a la mitad, además de disparar la inflación a niveles del 100%, unas circunstancias que hubiesen complicado seriamente la gestión de la compañía.
Antes de finalizar las negociaciones para la venta falleció D. Juan José y con la operación ya cerrada, D. Manuel optó por trasladarse a España, convencido de que su etapa de empresario había llegado a término. Los dos hermanos habían invertido parte de su capital en varios solares de Madrid, dos de los cuales se convirtieron en edificios de viviendas. Sobre el tercero se construyó Muralto, que sigue en manos de los sucesores de D. Manuel.

